Por qué se dice que un tubo fluorescente consume más si se enciende y se apaga muchas veces, al contrario de si permanece encendido durante todo el día ¿Es eso cierto?

El consumo de un tubo fluorescente, al igual que cualquier otro tipo de lámpara de alumbrado depende, lógicamente, del tiempo que permanezca encendido. Independientemente de las veces que se apague o encienda una lámpara fluorescente, solamente consumirá corriente eléctrica cuando permanezca encendida.

 

Lo que sucede con los tubos fluorescentes, al contrario de lo que ocurre con las lámparas o bombillas incandescentes, es que mientras más se apaguen y se enciendan de forma reiterativa, menor será su vida útil, lo que nada tiene que ver con su consumo.

Esa disminución de horas de servicio se debe a que mientras el filamento de las bombillas incandescentes está preparado para que no influya para nada el hecho de apagarla y encenderla cuantas veces sea necesario, con los filamento que poseen las lámparas fluorescentes en los extremos del tubo sucede todo lo contrario. En las lámparas fluorescentes los filamentos están concebidos para que se enciendan solamente durante fracciones de segundos cuando activamos el interruptor de la corriente, pues su única función es calentar el gas que se encuentra encerrado en el interior del tubo y hacer que salte un arco eléctrico entre los extremos del tubo y se encienda la lámpara. 




Lámpara fluorescente de tubo redondo, encendida.


Esos filamentos no están concebidos para que se enciendan y se apaguen con la misma frecuencia que permiten los filamentos de las lámparas incandescentes, por el contrario, mientras más veces se sometan al encendido y apagado, más se deterioran y la lámpara terminará por fundirse en un corto período de tiempo, por lo que habrá que sustituirla por una nueva.  En las lámparas fluorescentes, una vez que el gas se enciende y el tubo se ilumina, el cebador que se encuentra presente en su circuito eléctrico se encarga apagar los filamentos, prolongando así su vida útil.

Esa es, sencillamente, la razón por la que las lámparas fluorescentes deben permanecer encendidas todo el tiempo que realmente se requiera (no por gusto) y cuando ya no sea necesario que permanezcan encendidas, entonces proceder a apagarlas.

Por tanto, lo que supuestamente se ahorra en electricidad encendiendo y apagando la lámpara fluorescente en lugares donde se requiere que el sitio se encuentre iluminado prácticamente en todo momento, lo tendrá que invertir después comprando una lámpara nueva, por acortarse el tiempo de vida útil. Ahora bien, si el uso de la lámpara fluorescente es eventual y solamente es necesario encenderla cuando realmente lo necesitamos, lo más aconsejable es apagarla hasta tanto se vuelva a necesitar, pues en ese caso específico, el hecho de mantenerla encendida no reportará ninguna ventaja práctica y sí un consumo innecesario de corriente eléctrica con su correspondiente gasto en dinero.


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  Última actualización: abril de 2012