| | | | | | | | Inicio Inicio Presentación Presentación Aviso legal Aviso legal Mapa del sitio Mapa del sitio Prensa Prensa FAQs FAQs Contactar Contactar
Última actualización: febrero de 2016
www.asifunciona.com
ASÍ FUNCIONA
© 2004 - 2016
Resolución: 960 x 600 pixeles
¡Bienvenidos!
ASÍ FUNCIONA ¡DESCUBRA CÓMO FUNCIONAN LAS COSAS! CIENCIA Y TECNOLOGÍA AL ALCANCE DE TODOS...
Inicio Inicio Así funciona Así funciona ¿Qué es? ¿Qué es? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Quién? ¿Quién? Tablas Tablas Minibiografías Minibiografías Práctico Práctico Respuestas Respuestas
Subir
Google
Así funciona
Atrás
Siguiente
ASÍ FUNCIONAN LAS CERRADURAS  1
Texto, ilustraciones y fotos: José A. García Álvarez
Desde   tiempos   inmemoriales   el   hombre   comenzó   a   proteger   su vivienda   y   aseguró   sus   pertenencias,   resguardándolas   de   amigos de    lo    ajeno,    mediante    cerrojos,    candados    y    cerraduras    que    le ayudaban   a   mantener   bien   cerradas   puertas,   ventanas,   armarios, cofres,   cajones,   gavetas,   etc.   y   cualquier   otro   tipo   de   mueble   o depósito apropiado para guardar objetos de valor y dinero. Se    estima    que    las    primeras    cerraduras    precursoras    de    las denominadas   hoy   en   día   “de   pines”,   se   inventaron   en   China   hace aproximadamente   4   mil   años,   extendiéndose   después   su   uso   al antiguo   Egipto,   Babilonia   y   después,   con   el   transcurso   del   tiempo, a todo el mundo. Foto    izquierda:     muestra    una    llave    que    se    introduce    por    la bocallave   de   una   cerradura   antigua.   Foto   derecha:   ilustración   de un candado antiguo y su correspondiente llave. Pasaron   muchos   años   y   en   1848   el   inventor   norteamericano   Linus Yale    patentó    un    tipo    de    cerradura    de    tambor    con    pines,    cuyo diseño   modificó   y   mejoró   posteriormente,   en   1861,   su   propio   hijo, de   igual   nombre.   Para   fabricarlas   de   forma   industrial   se   fundó   la empresa   “Yale   Lock   Manufacturing   Company” ,   cuya   marca   adoptó desde   entonces   las   mundialmente   conocidas   cerraduras   “Yale”. Aunque   el   tiempo   pasado,   el   diseño   mecánico   de   esas   primeras cerraduras   se   mantiene   todavía   sin   mucha   variación   y,   de   hecho, constituyen   una   obligada   referencia   para   el   desarrollo   de   nuevos tipos mucho más seguras. Una   cerradura   común   o   estándar   de   tambor   y   pines   está   formada por   una   pieza   metálica   cilíndrica   en   forma   de   tambor,   que   aloja   en su     interior     dos     hileras     de     pines     como     mínimo.     Cuando introducimos   una   llave   apropiada   por   la   bocallave   del   cilindro   o bombín    situado    dentro    del    tambor    para    que    pueda    girar,    sus dientes    de    sierra    empujan    hacia    arriba    los    “pines    inferiores”   situados   en   el   interior   del   propio   cilindro.   Estos   pines   mueven   de forma   simultánea   y   también   hacia   arriba   los   “pines   superiores”   situados   dentro   del   tambor   y   que   atraviesan   también   el   cilindro para   inmovilizarlo,      obligándoles   a   adoptar   una   posición   que   lo libera    y    le    permite    girar.    Cuando    el    cilindro    gira,    una    paleta acoplada   en   su   parte   trasera   acciona   el   mecanismo   del   pestillo   y   lo obliga   a   entrar   en   la   caja   o   cuerpo   de   la   cerradura,   liberándolo   del cerradero. Esta acción permite, por ejemplo, abrir una puerta.
INTRODUCCIÓN
© 2004 - 2016
Resolución: 480 x 800 pixeles
Inicio Inicio Presentación Presentación Aviso legal Aviso legal Mapa del sitio Mapa del sitio Prensa Prensa FAQs FAQs Contactar Contactar
Última actualización: febrero de 2016
www.asifunciona.com
ASÍ FUNCIONA ¡DESCUBRA CÓMO FUNCIONAN LAS COSAS! CIENCIA Y TECNOLOGÍA AL ALCANCE DE TODOS...
Así funciona
Ir al índice
Inicio
Siguiente
Subir
Google
ASÍ FUNCIONAN LAS CERRADURAS  1
Texto, ilustraciones y fotos: José A. García Álvarez
INTRODUCCIÓN
Desde     tiempos     inmemoriales     el     hombre     comenzó     a proteger     su     vivienda     y     aseguró     sus     pertenencias, resguardándolas   de   amigos   de   lo   ajeno,   mediante   cerrojos, candados   y   cerraduras   que   le   ayudaban   a   mantener   bien cerradas    puertas,    ventanas,    armarios,    cofres,    cajones, gavetas,   etc.   y   cualquier   otro   tipo   de   mueble   o   depósito apropiado para guardar objetos de valor y dinero. Se   estima   que   las   primeras   cerraduras   precursoras   de   las denominadas    hoy    en    día    “de    pines”,    se    inventaron    en China   hace   aproximadamente   4   mil   años,   extendiéndose después   su   uso   al   antiguo   Egipto,   Babilonia   y   después, con  el transcurso del tiempo, a todo  el mundo. Foto   izquierda:    muestra   una   llave   que   se   introduce   por   la bocallave     de     una     cerradura     antigua.     Foto     derecha: ilustración   de   un   candado   antiguo   y   su   correspondiente llave. Pasaron      muchos      años      y      en      1848      el      inventor norteamericano   Linus   Yale   patentó   un   tipo   de   cerradura   de tambor     con     pines,     cuyo     diseño     modificó     y     mejoró posteriormente,   en   1861,   su   propio   hijo,   de   igual   nombre. Para   fabricarlas   de   forma   industrial   se   fundó   la   empresa “Yale   Lock   Manufacturing   Company” ,   cuya   marca   adoptó desde   entonces   las   mundialmente   conocidas   cerraduras “Yale”.   Aunque   el   tiempo   pasado,   el   diseño   mecánico   de esas   primeras   cerraduras   se   mantiene   todavía   sin   mucha variación   y,   de   hecho,   constituyen   una   obligada   referencia para el desarrollo de nuevos tipos mucho más seguras.
Una   cerradura   común   o   estándar   de   tambor   y   pines   está formada    por    una    pieza    metálica    cilíndrica    en    forma    de tambor,   que   aloja   en   su   interior   dos   hileras   de   pines   como mínimo.   Cuando   introducimos   una   llave   apropiada   por   la bocallave   del   cilindro   o   bombín   situado   dentro   del   tambor para   que   pueda   girar,   sus   dientes   de   sierra   empujan   hacia arriba   los   “pines   inferiores”    situados   en   el   interior   del propio   cilindro.   Estos   pines   mueven   de   forma   simultánea   y también    hacia    arriba    los    “pines    superiores”     situados dentro   del   tambor   y   que   atraviesan   también   el   cilindro   para inmovilizarlo,      obligándoles   a   adoptar   una   posición   que   lo libera   y   le   permite   girar.   Cuando   el   cilindro   gira,   una   paleta acoplada   en   su   parte   trasera   acciona   el   mecanismo   del pestillo    y    lo    obliga    a    entrar    en    la    caja    o    cuerpo    de    la cerradura,   liberándolo   del   cerradero.   Esta   acción   permite, por ejemplo, abrir una puerta.