ASÍ FUNCIONAN LOS BITS Y LOS BYTES

Texto e ilustraciones José Antonio E. García Álvarez




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Contenido:

 

Empleo de códigos a través de la historia 
  
(I)
> Empleo de códigos a través de la historia 
   (II)

Los bits y los bytes
Así funcionan los bits y los bytes en el 
   ordenador
Código ASCII
Números decimales y sus equivalentes en 
   binario


 

EMPLEO DE CÓDIGOS A TRAVÉS DE LA HISTORIA (II)


En la década de los años 50 del siglo pasado las grandes empresas utilizaron ampliamente las máquinas tabuladoras IBM para realizar listados y cálculos de contabilidad, entre ellos las nóminas de los trabajadores, hasta que fueron sustituidas por los ordenadores personales de mesa o PCs. Esas máquinas empleaban tarjetas perforadas para tabular los datos.

Las máquinas tabuladoras leían e interpretaban el código contenido en la tarjeta, de acuerdo con la cantidad y posición de las perforaciones que tenía dispuestas en cada columna. Estas máquinas estaban provistas de una especie de pizarra intercambiable de conmutación que hacía posible cambiar la configuración de las operaciones que podía realizar la máquina, cambiando la posición de las clavijas de una serie de cables que se utilizaban para ese propósito.

El resultado que se obtenía al cambiar la posición de los cables para reprogramar las pizarras intercambiables era parecido al que obtenemos en la actualidad cuando utilizamos un programa de base de datos en nuestro ordenador o una hoja de cálculo, pero con muchas más limitaciones.

Esa programación elemental permitía a la tabuladora desarrollar las operaciones e imprimir el resultado en un rollo de hojas continuas. Las tarjetas IBM (también conocida como tarjeta de código Hollerith), tenían 80 columnas a todo lo ancho con doce posiciones predeterminadas en cada una de las columnas para ubicar las perforaciones.



Tarjeta de código Hollerith, como las que empleaban las antiguas máquinas tabuladoras IBM.

Por medio de una máquina perforadora provista de un teclado de máquina de escribir, se introducían los datos perforando las tarjetas. Una sola perforación en una columna correspondía a un número, mientras que dos perforaciones en diferentes posiciones de una misma columna correspondían a una letra. Cada columna tenía diez posiciones numeradas del “0” al “9” y dos más sin numerar situadas hacia el borde superior de la tarjeta. Una perforación, por ejemplo, en la posición “1” de cualquier columna correspondía igualmente con el número “1”, mientras si se añadía otra perforación en la parte más alta sin numerar de la misma columna, correspondía entonces a la letra “A”.

Esas antiguas máquinas tabuladoras estaban limitadas a imprimir en el papel solamente ochenta letras, números o signos por cada línea impresa de lectura, correspondientes a las 80 columnas de la tarjeta.

Para leer la información la máquina tabuladora disponía de 80 escobillas de alambre fino de cobre colocadas en una sola hilera que abarcaba el ancho de las tarjetas. Cuando las tarjetas pasaban entre un rodillo metálico electrificado y las escobillas, éstas últimas "leían" a través de las perforaciones la información contenida en la tarjeta al momento de hacer contacto eléctrico con el rodillo. A continuación la información recogida por las escobillas se enviaba al sistema electrónico de la máquina, que se encargaba de interpretar, procesar e imprimir los datos.



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  Última actualización: septiembre de 2015