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Los aviones poseen, como mínimo, cuatro superficies flexibles o movibles
exteriores que le permiten despegar y aterrizar, mantenerse en el aire y cambiar
el rumbo. Dos de esas superficies son los alerones y los flaps, situados en las
alas; las otras dos son, el timón de dirección (o timón de cola) y el timón
de profundidad (o elevadores), ambas situadas en la cola.
El movimiento o control de las superficies flexibles lo realiza el piloto desde
la cabina empleando dos dispositivos:
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